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Los proyectos subvencionados por el Departamento de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio a través del programa para entidades locales se tradujeron en una reducción de 1.300 toneladas de CO2 en el año 2006. Además, dichas actuaciones aminoraron otros impactos ambientales relacionados con la calidad del aire (reducción de contaminantes atmosféricos, principalmente partículas PM10), la presión sobre la vegetación, el suelo y el agua (reducción de O3 y NO2) o la contaminación acústica.
Así lo ha dado a conocer esta mañana la consejera de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio del Gobierno Vasco, Esther Larrañaga, durante la visita a uno de los proyectos financiados, concretamente el de la instalación de una pantalla vegetal para reducir los impactos ambientales del tráfico rodado en el municipio vizcaino de Abanto Zierbena.
La consejera, acompañada del alcalde de la localidad, Manu Tejada, destacó precisamente el esfuerzo de ayuntamientos como el de Abanto-Zierbena, miembro activo de Udalasarea 21 y ejemplo de municipio medio en habitantes y extensión, que ha sido capaz de presentar proyectos ambientales innovadores como la mencionada pantalla y otros tales como un vivero con plantas autóctonas, una planta de compostaje, un proyecto dentro del marco de la Agenda Escolar 21 y una investigación de suelos contaminados.
Según subrayó Larrañaga, en 2007 un total de 117 entidades locales vascas se beneficiaron de estas ayudas que, con una dotación económica de 7 millones de euros, propiciaron la puesta en marcha de 191 proyectos.
“Somos las administraciones públicas las que hemos de actuar de forma ejemplar para empujar a la ciudadanía y a la sociedad en su conjunto hacia modos de vida más sostenibles, y eso supone entre otras cosas facilitar herramientas técnicas y económicas que fomenten una gestión sostenible en los municipios vascos”, afirmó.
El objetivo de estas ayudas no es otro que alcanzar los objetivos y metas de la política ambiental del Gobierno Vasco, reflejados en el Programa Marco Ambiental 2007-2010, cuyos ejes prioritarios son la lucha contra el cambio climático; la puesta en valor de la biodiversidad y el freno a su deterioro; la mejora de la calidad ambiental (calidad del aire y suelos) en el medio urbano; y el impulso del consumo y la producción sostenibles.
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