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Fecha de publicación: 23/06/2005
EL GOBIERNO APUESTA POR UNA MESA DE DIALOGO ENTRE TODOS LOS PARTIDOS PARA LA NORMALIZACION POLITICA

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I.-     UN GOBIERNO DE PROGRESO PARA AVANZAR

 

-     Euskadi, un País en marcha

-     Nuestros próximos objetivos colectivos

 

I.1)      Un Proyecto al servicio de las personas, de todas las personas.

 

I.2)      Un Proyecto para impulsar el desarrollo sostenible y equilibrado.

 

I.3)      Un Proyecto para abrirnos al mundo.

 

 

II.-    UNA LEGISLATURA PARA LA PAZ Y LA NORMALIZACIÓN POLITICA

 

Hemos abierto las ventanas de la esperanza

 

II.1)     El sueño de la Paz y la reconciliación

 

II.2)     Una oportunidad para la normalización política

 

II.3)     El Gobierno Vasco, agente activo para la Paz y la Normalización Política

 

II.4)     La sociedad vasca tiene la última palabra

 


 


 

Sra. Presidenta, Señoras y Señores Parlamentarios, Egun on danori.

Es para mí un verdadero honor defender ante esta Cámara, renovada tras las elecciones del pasado 17 de abril, mi candidatura a Lehendakari en representación de los tres Partidos Políticos que hemos conformado un Acuerdo de Coalición de Gobierno para esta VIII Legislatura.

Presentamos un Gobierno de Progreso con un triple objetivo: ser un agente activo en favor de un Proceso de Paz que desemboque en un final dialogado de la violencia. Contribuir decisivamente a alcanzar un Acuerdo de Normalización entre todos los Partidos Políticos, que sea ratificado por la sociedad vasca en una consulta democrática. Y, por supuesto, profundizar en el camino emprendido para convertir a Euskadi en un modelo de sociedad solidaria, equilibrada e integrada desde el punto de vista económico, cultura y social.

Estos tres ejes, la Paz, la Normalización y el Progreso Social, constituyen los pilares fundamentales del Acuerdo de gobierno alcanzado por los partidos EAJ-PNV, EA y Ezker Batua-Berdeak, que hoy someto a la consideración de este Parlamento.

No nos presentamos con las manos vacías, sino con la garantía del cumplimiento de la palabra dada. Contamos con el aval del camino recorrido en la pasada legislatura.

A lo largo de estos últimos cuatro años, hemos dado respuesta a nuestro compromiso ético con la defensa de los derechos humanos y las libertades, liderando el firme posicionamiento de la sociedad vasca en contra de la violencia y del recorte de derechos civiles y políticos.

Hemos dado respuesta a nuestro compromiso democrático con el respeto a la voluntad de la sociedad vasca, materializando una Propuesta de Nuevo Estatuto Político de relación con el Estado español, aprobada por la mayoría absoluta del Parlamento Vasco.

Hemos dado, a su vez, respuesta al compromiso con la construcción social de Euskadi, desarrollando políticas de progreso que han permitido avanzar en la consecución de una sociedad más justa y solidaria.

Este es el camino que hemos recorrido en la anterior legislatura. Creo, sinceramente, que la sociedad vasca ha avanzado notablemente en los tres ámbitos citados.

Ahora estamos a punto de abrir una nueva etapa, tenemos una nueva oportunidad.

Como candidato a Lehendakari, y en nombre de la coalición de Gobierno que represento, les puedo garantizar que estamos dispuestos a aprovechar esta oportunidad.

Nuestro compromiso es ofrecer nuestra mano tendida a todas las fuerzas políticas vascas, ‑tanto a las que están presentes en este Parlamento, como a las que, estando ausentes cuentan con la legitimidad social de representar a una parte significativa de la sociedad vasca‑ para alcanzar, entre todos un Acuerdo político para la Normalización y la Convivencia en Euskadi.

 

Iniciamos una nueva y trascendental etapa

Las elecciones celebradas el pasado 17 de abril han vuelto a reflejar, como lo han venido haciendo desde la recuperación democrática, la realidad de una sociedad vasca diversa y plural, de la que es una buena muestra la composición de esta Cámara. En esta ocasión, además, la aritmética parlamentaria nos pone a todos los grupos ante la obligación y la necesidad de comprometernos para abrir una nueva y trascendental etapa.

La sociedad vasca nos ha exigido a todos que participemos en la búsqueda de una respuesta al problema de la violencia y al problema de la normalización política. Ante este reto, todos somos necesarios y ninguno somos suficientes. Estamos obligados a entendernos, porque así nos lo exige la sociedad vasca. Una sociedad que ha visto frustradas demasiadas veces sus esperanzas de paz y que se ha sentido defraudada cuando hemos dejado pasar el tren de la normalización política. Una sociedad que desea, en definitiva, tomar las riendas de su propio futuro.

No es momento de mirar al pasado. Todos nos hemos movido para llegar hasta aquí. Entre todos hemos colocado a la sociedad vasca a las puertas de la solución. Tenemos todo a nuestro favor: un espacio compartido sobre la oportunidad de abordar definitivamente el final dialogado de la violencia. Un punto de encuentro en relación con la necesidad de establecer un nuevo marco de convivencia con el Estado español y, sobre todo, tenemos a nuestro favor una sociedad moderna, sensata y mayor de edad, que quiere decidir, y que nos exige a las fuerzas políticas, a todas las fuerzas políticas, dialogar, negociar y acordar. No podemos fracasar. No tenemos derecho a fracasar.

Tenemos que afrontar tres retos fundamentales: Paz, Normalización Política y Gobernabilidad

Estos son los objetivos prioritarios a los que tenemos que responder como sociedad en la presente Legislatura. Los cito por separado porque, en mi opinión, su resolución exige procesos distintos e interlocutores diferentes. Es indudable que existen interrelaciones entre los tres procesos, pero no se deben mezclar ni supeditar.

La Paz, es decir, conseguir la desaparición de la violencia que lamentablemente sufrimos desde hace demasiado tiempo, y la Normalización Política, esto es, la resolución del conflicto histórico de naturaleza política que tiene el Pueblo Vasco, son aspiraciones permanentes de nuestra sociedad.

Por otro lado, la Gobernabilidad constituye en esta legislatura un reto adicional al que tendremos que dar una respuesta adecuada, teniendo en cuenta la enorme complejidad y diversidad política existente. Soy consciente de que la Coalición de Gobierno que represento no tiene garantizada de partida la mayoría absoluta de la Cámara. Constatar esta situación es, nada más y nada menos, un principio de realidad. Y el principio de realidad nos exige a todos tener una actitud proactiva en la búsqueda de acuerdos para dar respuesta a los problemas de los ciudadanos y ciudadanas vascas.

 

 

 

Planteamos un método para avanzar: El diálogo.

Estoy convencido de que el diálogo es la única fórmula válida para no fracasar y lograr Acuerdos Básicos no alcanzados hasta la fecha. Diálogo en público y en privado. Diálogo bilateral y multilateral. Diálogo sin vetos personales ni políticos. Diálogo sin condiciones previas. Diálogo como método para buscar soluciones, no como un fetiche para utilizarlo demagógicamente ante los medios de comunicación.

Ha llegado la hora de decir con claridad qué es lo que entendemos cada cual con la palabra diálogo. Diálogo con quién, diálogo para qué, y diálogo dónde. De hecho, en la pasada legislatura, todos hemos hablado de la necesidad del diálogo pero, en realidad este no se ha dado. No hemos dialogado. Unas veces se ponía la excusa de la violencia, otras veces que las propuestas presentadas eran anticonstitucionales. Incluso, ha habido quien, ha llegado al extremo de exhibir públicamente como motivo de orgullo el no dialogar con el Gobierno y con el Lehendakari.

Pero esto pertenece al pasado. Hoy, afortunadamente, parece que todos hemos aprendido la lección, y de nuevo la palabra diálogo se refleja en el horizonte. Diálogo para la paz, diálogo para la normalización, diálogo para la convivencia. En mi condición de candidato a Lehendakari expreso, desde ahora, mi compromiso público para abrir un diálogo sincero y condiciones. Sin vetos personales, sin exclusiones políticas y sin exigencia de renuncias previas, por parte de nadie.

Propugnamos un principio básico: El respeto

El diálogo sólo tiene un principio básico: el respeto. El respeto de los derechos humanos. El respeto de todos los proyectos políticos. El respeto de los principios democráticos. El respeto a las decisiones adoptadas por la sociedad vasca. El respeto a sus instituciones y, sobre todo y por encima de todo, el respeto a las personas.

Sin esta condición de respeto es muy difícil que se dé el diálogo.

En este sentido, tengo que constatar con profunda tristeza que no hemos comenzado nada bien esta legislatura. Precisamente este Parlamento ha sido excepcional testigo de este mal comienzo. Me refiero, especialmente, al lamentable proceso seguido para la elección de la Presidencia de esta Cámara.

Es legítimo y democrático que los grupos parlamentarios decidan apoyar a uno u otro de los candidatos presentados, tanto para la Presidencia como para la Mesa de la Cámara, forma parte del juego político y parlamentario. Pero, en mi opinión, lo que resulta inaceptable es que se plantee un veto estrictamente personal al candidato a la Presidencia presentado legítimamente por la Coalición que ha obtenido la mayoría democrática en las pasadas elecciones. No es aceptable que quienes abogan por un diálogo sin vetos y sin exclusiones inicien la legislatura planteando un veto personal a Juan Mari Atutxa.

 

En estos términos no podemos hablar de diálogo y de respeto, sino de venganza política y personal a una figura destacada en la defensa de los derechos humanos y que, junto con los miembros de la Mesa, Kontxi Bilbao y Gorka Knörr, se ha distinguido por defender la dignidad e independencia de este Parlamento.

Es curioso, paradójicamente ha sido vetado por quienes no le perdonan su lucha contra ETA y por quienes no le perdonan su firmeza frente a la injerencia del Estado español en el Parlamento Vasco.

Por este motivo, quiero rendir un homenaje personal a Juan Mari Atutxa, porque a lo largo de toda su vida ha sido un ejemplo de dignidad como político y como persona.

Ofrecemos un Gobierno tripartito como cauce central para el diálogo y el acuerdo

Como candidato a Lehendakari de la coalición tripartita formada por EAJ-PNV, EA y Ezker Batua-Berdeak, quiero reiterar nuestra permanente disposición al diálogo y al acuerdo con todas las demás fuerzas políticas para dar respuesta a los retos fundamentales que conjuntamente debemos afrontar, como sociedad, en la presente legislatura.

Por nuestra parte, los tres partidos políticos que hemos alcanzado un Acuerdo de Gobierno hemos hecho un gran esfuerzo de generosidad y de negociación interna para aparcar nuestras diferencias y volver a conformar un cauce central que aporte serenidad y estabilidad a la sociedad vasca. Sinceramente, creemos que nuestra coalición entre tres partidos diferentes, dos fuerzas nacionalistas y una federalista, se articula sobre los tres pilares centrales que constituyen, también, las bases sobre las que se apoya una gran mayoría de la sociedad vasca:

-        El pilar del respeto a los derechos humanos

-        El pilar del respeto al derecho de la sociedad vasca para decidir su propio futuro

-        El pilar de la construcción social de Euskadi

En definitiva, presentamos un Acuerdo de Coalición integrador y abierto que tiene una prioridad política: la Paz y la Normalización, y un compromiso social: el desarrollo sostenible y la solidaridad.

Partimos de la aceptación de la pluralidad y el respeto mutuo como eje central que configura la coalición de Gobierno que representamos. Somos tres fuerzas distintas que hemos asumido el principio de pluralidad como un patrimonio enriquecedor de la propia sociedad.

Con estos objetivos hemos conformado un Gobierno de progreso que representa al 44% de los votos emitidos en las pasadas elecciones.

Somos conscientes de que la sociedad vasca nos ha encomendado la misión de abrir permanentemente las puertas del consenso interno que hemos alcanzado al resto de fuerzas parlamentarias, a todas y cada una de ellas, y que la mayoría relativa de la que disponemos y la envergadura de los retos que es preciso afrontar, nos exige alcanzar espacios de encuentro y de colaboración, en la confianza de que las prioridades recogidas en nuestro Programa de Gobierno, convenientemente negociadas, sean un elemento de coincidencia y de encuentro entre todos. Este es nuestro deseo.

En conclusión, estamos ante una legislatura que requerirá de menos “táctica” y más “argumentos”. Que habrá de caracterizarse por la incorporación a la vida política de los valores de la integración y el entendimiento.

Iniciamos una nueva etapa política en la que la misión del Gobierno, y la mía como Lehendakari, será entregarnos en cuerpo y alma a la tarea de regenerar una confianza devaluada entre nosotros, sin perder demasiado tiempo y energías en discutir de quién ha sido la culpa.

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Voy a pasar, a continuación, a exponer los objetivos e iniciativas que desde la coalición de Gobierno nos comprometemos a desarrollar para dar respuesta a los retos de esta legislatura. Comenzaré por el ámbito de la Gobernabilidad para, a continuación, centrarme en la Paz y en la Normalización política.